Del plato al botiquín: el auge de los hongos



Una vez que detectás que hay una prenda u objeto que está de moda, te persigue. En parte porque le estás prestando atención, en parte porque el algoritmo de Instagram sabe que interactuás con ese tipo de contenidos y te los muestra cada vez más seguido. En este caso, la lámpara con forma de hongo empezó a crecer y multiplicarse en mi feed haciendo honor a su nombre.

La famosa "mushroom lamp"

La popularidad de esta joya de los 70 puede tener que ver con el auge del estilo mid-century o con que es hermosa (el cristal de Murano emite una luz cálida y hogareña). Pero principalmente es porque los hongos están de moda en todos lados, desde la cocina al botiquín (incluso, Netflix tiene un especial dedicado a ellos).


Su auge comenzó en el terreno de la gastronomía. Entre 2019 y 2021, se estima que la venta de hongos aumentó entre un 20% y un 40% en Estados Unidos. Uruguay no es ajeno a ese fenómeno y el reino fungi está cada vez más presente en nuestros platos. Uno de sus militantes más activos es el diseñador gráfico y fotógrafo Alejandro Sequeira, que publicó Hongos: Guía visual de especies en Uruguay.


En la era del wellness, el atractivo de los hongos es obvio. Es una gran fuente de vitamina d, zinc y potasio. También forman parte del grupo de los alimentos adaptogenos —otra tendencia— que según algunos expertos podrían mejorar la resistencia del cuerpo a ciertas situaciones de estrés físico y emocional. Eso sin contar que el salir a recolectarlos o incluso tener una pequeña colonia en la cocina de casa puede ser una actividad terapéutica, sobre todo para los militantes del slow food.


Y hablando de la salud mental, se está estudiando el uso terapéutico de uno de sus componentes, el psilocybin, para tratar la depresión, la ansiedad y el estrés post traumático. Claro que no se trata de estar "viajándola", sino de consumir microdosis de alucinógenos como alternativa a los fármacos. Recientemente el estado de Oregon, en Estados Unidos, legalizó el psilocybin para mayores de 21 años con indicación médica.


Proyecto artístico de Phyllis Ma

En la indumentaria, los hongos son el futuro (o parte de él). La moda se encuentra atravesando el desafío de encontrar alternativas sustentables para el cuero —porque la cuerina es, en esencia, plástico— y es en los textiles alternativos donde se va a dar el próximo gran salto de la industria.


Un grupo de investigadores creó Mylo, una fibra similar al cuero hecha a partir de mycelium (la parte vegetativa del hongo que le permite crecer y expandirse). Adidas, Stella McCartney y Lululemon ya tienen productos hechos con este textil. Los hongos tienen la ventaja de necesitar menos agua y energía que la mayoría de los cultivos y, además, pueden ser cultivados de forma vertical, por lo que ocupan poco espacio.


Desde un punto de vista más lúdico —y menos trascendente— los hongos han aparecido en las colecciones de Gucci, J.W Anderson, Fiorucci y más.


Ya no quedan más áreas por colonizar, bienvenidos a la era del fungi.


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