Por qué es cara la ropa uruguaya



Desde que estoy sumergida en la escena de la moda local, la pregunta de "¿Por qué es tan cara la ropa?" siempre surge en conversaciones casuales con amigos y conocidos. Por eso mismo desde hace años tengo ganas de hacer una nota explicando las razones, que son bastante complejas. Sin embargo, me parece una tarea titánica y casi inabarcable para hacer con el rigor periodístico que me gustaría, por lo que me resulta más sencillo esbozar los motivos a título personal en mi blog. De todas maneras no descarto escribir ese artículo en algún momento.


Acá van los motivos.


1. ¿Qué significa la ropa hoy en día?


Alrededor de la década de los ochenta la ropa comenzó a fabricarse con el modelo llamado moda rápida: prendas de baja calidad, baratas y producidas de forma masiva. Antes de que se diera ese cambio tecnológico —que devino en un cambio cultural—, las prendas se hacían de una forma más o menos artesanal y, por ende, eran caras. En esas décadas comprar un abrigo o un par de zapatos implicaba un desembolso importante y era considerado una inversión que se hacía de forma esporádica —dependiendo del poder adquisitivo de cada uno—. Por este motivo, muchos optaban por fabricar sus propias blusas y camisas para ahorrar, como por ejemplo mi abuela.

"Mi abuela solo tiene una camisa en su placard. Mi madre tiene tres. La generación de mi hija, 50. Y la mayoría no las usan". Jack Ma, fundador de Alibaba.

Por un lado, es verdad que la moda se democratizó a medida de que se empezaron a fabricar prendas de forma masiva y hoy en día prácticamente personas de todas las clases sociales pueden acceder a ella. Sin embargo, al mismo tiempo, nuestro vínculo con la ropa cambió y hoy es vista como algo descartable. No la cuidamos, no la arreglamos, no nos importa.


Entonces, si vemos a la moda como algo desechable, estamos dispuestos a gastar menos en ella, porque tenemos varias alternativas a esa pieza en particular en nuestro placard, porque asumimos que nos va a durar poco tiempo, porque en definitiva es más un gusto que nos damos que una verdadera necesidad.


2. La industria


Como consecuencia del cambio que implicó la moda rápida y su localización en países como India, China, Bangladesh, Vietnam o Camboya, la industria de la moda uruguaya quedó diezmada. Las fábricas no pueden competir con los precios de esos países y cada año cierran más y más, como me contaba alguien de una marca grande de nuestro país: "Me sale lo mismo hacer 100 camisas en Uruguay que 1.000 en China, entonces fabricar acá es una decisión puramente ética". No me acuerdo si esos eran los montos exactamente, pero a grandes rasgos era algo así. Estos volúmenes son demasiado altos para el mercado uruguayo, pero muchos prefieren arriesgarse a hacer de más y, de última, liquidar a la mitad de precio.


Las razones por las cuales fabricar en Uruguay es más caro son varias. En primer lugar el sueldo mínimo acá es de 16.300 pesos por mes (en mi opinión debería ser más), mientras que en India es de 2900 rupias, 1.700 pesos uruguayos. Los trabajadores textiles suelen tener los salarios más bajos y por eso las grandes marcas como Forever 21, Nike o Mango fabrican allá. Y a los que piden más, los echan.


Además, a nivel local no se ha invertido en tecnología para las fábricas, entonces muchos terminan trabajando con máquinas destinadas para el hogar lo que resulta en peores terminaciones y una menor productividad.



Fábrica en Bangladesh.


3. Materiales


Hay que tener en cuenta que las materias primas (telas, hilos, botones, elásticos) son importadas y vivimos en la capital más austral del continente, por lo que hay que sumarle un costo de envío alto y aranceles que en otros países no existen.


En el caso del cuero y la lana, que se producen en Uruguay y son usados por marcas locales, son materiales muy duraderos pero costosos y encarecen mucho el precio de la prenda. Incluso fíjense que si compran una campera de cuero vacuno en Zara no va a ser barata. En el mundo tanto el cuero como la lana son considerados prácticamente un lujo.


Acá hay un esquema que hicieron en Everlane, que tiene como filosofía la transparencia en los costos.



4. Otros costos


Repasando, las marcas uruguayas tienen costos más altos a la hora de comprar materiales y confeccionar, pero una prenda tiene más costos asociados que esos. También está el de mantener uno o más locales (sueldos, alquiler, luz, agua, POS y más), las fotos para redes sociales (que cada vez hay que sacar con más frecuencia y que dan trabajo a fotógrafos y modelos) y el sueldo de un community manager. A esto se le suman los descuentos de los cuales el mercado se ha vuelto tirano y sin los cuales me han comentado varias marcas que es imposible vender. Es más, muchas contemplan el 25% que van a tener que hacerle eventualmente con las tarjetas de crédito a la hora de poner el precio de lista. También saben que no van a vender toda la colección y que les va a sobrar stock, por lo que tienen que agregar un margen para amortizarlo.


A todo esto se suma la ganancia de la marca. Amy Smilovic, de la marca Tibi, contó en su Instagram que para ella hay que multiplicar el costo por 2.5 para obtener una ganancia que te permita como empresa invertir y crecer. Este es otro punto interesante: no es justo comparar los precios de, por ejemplo, Pastiche con los de Zara porque son marcas de rangos diferentes. A grandes rasgos tenemos fast fashion, contemporary, premium y lujo. Pastiche corresponde a la segunda categoría y Zara a la primera.


Me pareció interesante este mensaje de Agnes Lenoble, Sierra Mora y Actitud Sur, tres marcas de una empresa familiar.


En resumen, la moda local podrá tener muchas fallas: a veces es demasiado tímida a la hora de innovar, puede que las prendas no tengan terminaciones perfectas, que no usen las mejores telas o que los talles sean un tanto arbitrarios, pero me parece súper admirable el trabajo que hacen.


Nosotros, los consumidores, tenemos el poder de apoyar los proyectos que nos gustan, que hacen bien las cosas y que generan trabajo uruguayo. Tengo claro que no todos los sueldos son iguales. El mío como periodista no es demasiado alto, pero si pensamos cada prenda como algo que vamos a cuidar para que dure, tal vez nos podemos planear invertir en esas botas de cuero en lugar de un par de cuerina que como mucho alcanzará para una temporada (y si querés una opción vegana y sustentable, acá la hay).